Maximiliano I de México

28 marzo, 2018

¿Quién fue Maximiliano de Habsburgo?

Fernando Maximiliano José María de Habsburgo-Lorena,- Santiago de Querétaro, 19 de junio de 1867 Nació el 6 de julio de 1832 en Viena, Austria y fue el segundo Emperador de México, y el único monarca del Segundo Imperio Mexicano. El segundo hijo del archiduque Francisco Carlos de Austria y su esposa Sofía Guillermina de Wittelsbach, Princesa de Baviera; por nacimiento, fue Archiduque de Austria, debido a su relación con la Casa de Habsburgo. Fue el hermano más cercano del Emperador Francisco José de Austria-Hungría, y consorte de la Princesa Carlota Amalia de Bélgica, hija del Rey Leopoldo I de Bélgica. 

Maximiliano I de MéxicoMaximiliano fue el segundo de los tres hermanos del emperador Francisco José de Austria. Por tanto, su posición al nacer fue la de tercero en la línea de sucesión a la corona imperial de Austria-Hungría, derechos a los que renunció al aceptar el trono de México. Debido a la trágica muerte del único hijo varón del emperador Francisco José, el trono de Austria-Hungría pasó a los sucesores de su hermano Carlos, quien seguía en la línea de sucesión a Maximiliano.

Desde muy temprana edad, y como parte de su formación militar, Maximiliano tenía la obligación de servir en la Armada de su país. En el año de 1852 el buque en el que viajaba hizo una parada en Portugal, donde se reencontró con su pariente, la princesa Amalia de Portugal, hija del emperador Pedro I de Brasil. La amistad con la Familia Real de Portugal fue quizás el primer contacto que tuvo Maximiliano con la posibilidad de establecer una monarquía en un país independiente de América, siendo el emperador Pedro I, el consumador de la independencia brasileña, y emperador de esa nación de manera independiente de Portugal.

¿Porqué llega Maximiliano a México?

Después de la Guerra de Reforma de 1857 a 1860, México estaba hundido en la ruina en todos los niveles. Durante los gobiernos de Juan Álvarez, Ignacio Comonfort y Benito Juárez se habían propuesto las Leyes de Reforma. A través de estas reformas se eliminaron los fueros de la Iglesia y del Ejército, se decretó la libertad de imprenta, se desamortizaron los bienes eclesiásticos y de las corporaciones civiles, se prohibieron las obvenciones parroquiales, se decretó la libertad de cultos, se creó el Registro Civil y se le arrebató a la Iglesia el control monopólico de los matrimonios y defunciones. A raíz de estas leyes, los conservadores mexicanos y religiosos iniciaron una guerra que duró tres años, pues querían mantener sus privilegios.

Los grandes terratenientes aprovecharon la Guerra Civil y acorralaron a las fuerzas del presidente Benito Juárez, además pidieron ayuda a Europa. Los países europeos mostraron rápido interés en la petición, pues el poder de Estados Unidos crecía día con día y se vieron la única posibilidad de apoyar un estado en América que fuera competencia para EEUU, la Guerra Secesión era el momento indicado, para no darle a los estadounidenses tiempo para obstaculizar la intervención europea en México.

El 31 de octubre de 1861, España, Francia e Inglaterra reunidos en Londres, acordaron intervenir el gobierno del presidente Juárez teniendo el pretexto perfecto: incumplimiento de pago de su deuda. Tras llegar a costas mexicanas, el gobierno liberal convenció a las tropas españolas e inglesas de que se retiraran, firmando el tratado de Soledad de Doblado, en donde Inglaterra y España comprendían y entendían la situación económica de México, pero Napoleón III tenía claros intereses de convertir al país en una potencia que pudiera contrarrestar el enorme poder y la influencia que Estados Unidos estaba ganando sobre el resto de los territorios de América.Emperadores de México

Aprovecharía la Guerra Civil estadounidense para sus propósitos. Para 1862, después de la derrota del 5 de mayo de 1862 sobre el ejército francés, las fuerzas de Juárez, carente de suficiente apoyo de Estados Unidos, fueron reducidas a un grupo de guerrilleros, y la victoria de las tropas de Napoleón III, respaldado por los terratenientes y sus ejércitos personales, así como por numerosos campesinos de todo el país, se hizo evidente.

Tras la derrota republicana en México, se restauró el sistema de gobierno tradicional en el Imperio Mexicano. El Partido Conservador sería el elegido para la búsqueda de un príncipe europeo que cumpliera con ciertos criterios para gobernar el desastroso México de aquel tiempo. Era necesario que fuera católico y que respetara las tradiciones de la nación (algo que no se había llevado a cabo con los gobernantes republicanos).

Después de varios meses en discusión por el posible candidato, Napoleón III decidió proponer a uno que cumpliera con los requisitos que exigía el Congreso Mexicano, y dada la cercanía con Napoleón III, éste gozaba de mayor credibilidad del resto. El candidato era: el archiduque Maximiliano de Austria.

El 10 de julio de 1863, la Junta de Conservadores emitió el siguiente dictamen:

  • La nación mexicana adopta por forma de gobierno la monarquía moderada, hereditaria, con un príncipe católico.
  • El soberano tomará el título de Emperador de México.
  • La corona imperial de México se ofrece a S. A. I. y R., el príncipe Maximiliano, archiduque de Austria, para sí y sus descendientes.
  • En caso que, por circunstancias imposibles de prever, el archiduque Maximiliano no llegase a tomar posesión del trono que se le ofrece, la nación mexicana se remite a la benevolencia de S. M. Napoleón III, emperador de los franceses, para que le indique otro príncipe católico.

El 3 de octubre de 1863 llegaría al Castillo de Miramar la delegación mexicana encabezada por el diplomático José María Gutiérrez de Estrada. Al ser recibidos por el archiduque, leyeron ante él la petición oficial de los mexicanos para que se ciñera la corona mexicana y ocupara el trono de México. Sin embargo, el archiduque, quien había leído mucho de México, sabía acerca de sus riquezas naturales, y sabía que el país tenía el potencial de convertirse en un imperio de primer orden mundial. Por medio del Tratado de Miramar, Napoleón III ofrecía sus tropas a disposición de Maximiliano.

El Imperio de Maximiliano de Habsburgo y su fin

Maximiliano aceptó la corona del Segundo Imperio Mexicano en 1863, ante la adulación de monarquistas mexicanos y apoyo por conservadores radicales en el clero. Entró a la ciudad de México en junio de 1864, para desgracia de la delegación conservadora, las políticas de Maximiliano se volvieron en su contra, pues éste aprobó las leyes de Reforma, decretando la libertad de cultos, y se negó a devolver los bienes a la iglesia, que anteriormente se les habían quitado en el mandato de Benito Juárez, Juan Álvarez e Ignacio Comonfort.

Incapacitado para pacificar al país por medios militares y negado para la toma de decisiones, se dejó manipular por Aquiles Bazaine decretando la ley del 3 de octubre de 1865. La cual dictaminaba que aquella persona cuya posesión de armas fuera para la causa republicana, o cualquier tipo de apoyo a dicha causa, sería ejecutada.

Bandera Nacional de México en tiempos de Maximiliano I

Cabe destacar que el orden público solo pudo ser tranquilizado gracias a la intervención del ejército de ocupación francés, porque el ejército que encabezaba Juárez era mucho más potente de lo que Maximiliano consideró. Gracias a esto, el ejército imperial nunca pudo controlar al 100 por ciento el territorio mexicano. Juárez dirigió la nación mediante un gobierno ambulante con el apoyo de los periodistas que publicaban notas amarillistas atacando siempre la imagen de Maximiliano.

Al tener ideas liberales, Maximiliano intentó llegar a un acuerdo con su hermano masón: Benito Juárez, y en su intento envió varias cartas donde reflejaba su actitud respetuosa y humana hacia el líder mexicano indígena; pues estaba convencido de que las diferencias políticas podían ser eliminadas, pero Juárez siempre mostró su lado inflexible rechazando cualquier tipo de carta e interés proveniente de Maximiliano; él mismo creía en la idea de reunir a un Congreso Nacional para que se eligiera un gobierno estable y tener un pretexto moral para abdicar.

Carlota de BélgicaEn cambio Carlota, no estaba dispuesta a abandonar los planes, por lo que le prohibió a Maximiliano abdicar y le escribió en una carta: “el Imperio es el único medio para salvar a México, debe hacerse todo para salvarlo porque uno se ha obligado a ello por juramente y palabra y ninguna posibilidad lo desliga de ese juramento”.

Los intereses de Maximiliano se volvieron hacia México y su gente, demostrando que los de Francia quedaban de lado, siendo su prioridad los mexicanos. Quedó entre espada y pared, ya que los conservadores y el clero dejaron de apoyarlo por considerarlo muy liberal, apoyando de cierta manera al pueblo, pero por otro lado, los liberales lo detestaban gracias a su ascendencia y títulos nobiliarios. Las buenas intenciones de Maximiliano por intentar salvar a México del caos fueron en vano. El 15 de enero de 1866 Francia entra en guerra con Prusia, razón principal por la que Napoleón III comunicó que su ejército abandonaría México, dejando a Maximiliano sin el apoyo militar.

Dado las circunstancias por las que pasaba Maximiliano, los liberales, encabezados por el presidente Benito Juárez, buscaron su derrota por todos los medios posibles, siendo apoyados por Estados Unidos quienes tampoco querían el régimen apoyado por monarquías. Maximiliano ya no tenía nada que hacer y decidió enfrentarse a las consecuencias, ignorando por completo ya los consejos para abdicar y regresar a Austria.

Máscara de Maximiliano

Fue sitiado con su ejército en la ciudad de Querétaro y capturado junto con los generales Miguel Miramón y Tomás Mejía por soldados de Mariano Escobedo y Ramón Corona, a quien Maximiliano les entregó su espada a modo de rendición. Maximiliano y sus leales generales, Miguel Miramón y Tomás Mejía, fueron llevados ante un tribunal militar y condenados a muerte.

Juárez puso el asunto en manos de una Corte Marcial encabezado por el general Mariano Escobedo, que decidió resolver conforme la ley promulgada el 25 de enero de 1862 para prisioneros de guerra como reacción al “decreto negro” emitido por Maximiliano I el 3 de octubre de 1865, por el cual se permitía ejecutar sin juicio ni recurso posible a todo ciudadano mexicano o extranjero que fuera encontrado con armas en el territorio del Imperio.

Fue ejecutado en el Cerro de las Campanas de la ciudad de Querétaro, el 19 de junio de 1867, junto con los generales conservadores Miramón y Mejía.

 

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